Reflexionando sobre los límites

Nuestra amiga y compañera Romina, ha escrito una interesante reflexión acerca de los límites y la queríamos compartir aquí:

Algunas ideas sueltas que comparto acá, lo escribí a raíz de un intercambio con otras mamás:

Límites, palabra que se cruza mucho con “obediencia”, palabra que por lo tanto, no me gusta nada. Recuerdo que la primera vez que en el jardín me preguntaron cómo hacía para ponerle límites a Bruno me quedé titubeando, y masticando alguna respuesta irónica que me contuve para que no me mandaran al psiquiatra –al Este con el Océano Atlántico, Uruguay y Brasil, al Norte con Brasil, Paraguay y Bolivia…-.

Los niños crecen entre infinitas limitaciones. La primera y que lleva muchísimo tiempo superar, es su dependencia absoluta de nosotros. Nos necesitan para desplazarse, para alimentarse, para higienizarse. Luego, sus limitaciones físicas e intelectuales que van superando con mucho esfuerzo: sentarse, caminar, trepar, pedalear, encastrar, tomar el lápiz, dibujar, escribir, hablar, desplazarse en espacios diseñados a la medida de los adultos –muebles, baño, cocina-. Entonces, nuestra primera tarea es acompañarlos en el doloroso proceso que conlleva frustrarse por no conseguir lo que desean.